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El pasado mes de diciembre se inauguró una nueva planta de biomasa forestal en la localidad de Santa Rosa, que se suma a las pocas unidades que comenzaron a funcionar los últimos años en la provincia de Corrientes. La misma consume un total de 20.000 toneladas por mes para producir energía eléctrica para más de 25.000 hogares de los alrededores.

Cuando analizamos una cadena de producción, debemos imaginarnos diferentes flujos de materia prima, productos, subproductos, formas de pago, logística y transporte, servicios, y diversos componentes que se complementan en una misma actividad. La cadena foresto industrial de la Mesopotamia está desplegada en diferentes zonas que conforman lo que podríamos nombrar como pequeños clústeres. En la provincia de Corrientes podemos delinear la zona noreste de influencia misionera; la zona centro y la zona sur.

Las operaciones que se realizan día a día entre productores, aserraderos, grandes industrias y distribuidores están interconectadas y el conocimiento de las mismas genera una transparencia que buscará el crecimiento de todos en el largo plazo.

La instalación de plantas de biomasa cercanas a los centros de aserrado significa una inmediata valorización de los subproductos: este fenómeno tiene grandes beneficios ambientales y económicos para todos los actores de la cadena porque representan hasta un 50% de los volúmenes que compra la industria al sector primario. En otras regiones del país las fábricas de aglomerado han sido las encargadas de consumir este material, generando un efecto similar. Porque ya sean considerados como un recupero de costos o un producto sin margen, es importante que este componente deje de considerarse un gasto y una externalidad para traer un flujo de ingresos a la actividad.

Con este contexto, podríamos tener en cuenta ciertas consideraciones sobre posibles cambios que afectarían el curso de las operaciones entre los diferentes actores, y por ejemplo en los contratos de comercialización entre los elaboradores de madera rollo y las industrias de aserrado:

  1. La madera de inferior calidad para uso sólido no debería “castigarse” si el comprador tiene un destino cierto para los subproductos;
  2. El plazo de pago podría mejorar hacia el productor si la planta posee mejor plazo que los compradores de madera en tabla; ya que uno supone mayor rotación en una planta de alto consumo diario de biomasa y cadena de pagos más corta;
  3. Se debería incluir como fuente de biomasa forestal los productos generados por los raleos y las podas;
  4. El aserradero ganaría espacio lo cual permitiría incrementar la eficiencia de ciertos procesos;
  5. La inversión en readecuación de espacios para la eficiente recolección y entrega de los subproductos es más accesible contando con un nuevo ingreso o menores gastos en la disposición de los mismos.

 

Por Pedro Botta de AZ Group

Viernes 15 de enero 2021

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