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Por Agustín Seisdedos, especialista en capital humano de AZ Group.

 

#CAPITALHUMANO

 

Durante estos días en los que la situación obliga a estar en casa y a adaptar las actividades cotidianas de las diferentes empresas, la gestión de los recursos humanos tiene la necesidad de rever su accionar. Sus responsables deben trasladar un mensaje único, claro y conciso para evitar múltiples sensaciones en el equipo acerca de cómo actuara la organización frente a la emergencia sanitaria.

Pensemos: ¿cómo van a recordar los colaboradores al empleador luego de que transcurra el tiempo de pandemia? ¿Cómo lo van a evocar cuando les cuenten estas anécdotas a sus hijos? Hay una frase que dice que a “los líderes se los recuerda porque hacen y no por lo que dicen”.

En los lotes es fundamental respetar la higiene al máximo y conversar con los empleados para ver cómo se puede mejorar su protección y la de sus familias.

 

En los lotes es fundamental respetar la higiene al máximo y conversar con los empleados para ver cómo se puede mejorar su protección y la de sus familias.

Si el empleador dice “te voy a cuidar todo el tiempo”, pero inmediatamente no toma ninguna medida frente a esta pandemia, si no diseña acciones de aislamiento social, si no genera las condiciones para el teletrabajo y si sigue como hasta ahora, lo van a recordar con cierto grado de queja ante la situación que se atraviesa.

 

Reacción inmediata

Las acciones y reacciones que me tocó vivenciar desde que se desató la pandemia, como especialista en RRHH, fueron muchas y muy diversas. Opto por pensar en positivo y mostrar un ejemplo de lo mucho que se puede hacer.

Por ejemplo, una organización de la zona oeste de la provincia de Buenos Aires, que la consultora asesora en materia de Capital Humano, desde el minuto cero de la pandemia utilizó sus canales de comunicación con sus colaboradores (correo electrónico o WhatsApp) para dar un mensaje claro, de tranquilidad y sobre todo de “estar” con ellos en este momento tan delicado.

Inmediatamente, puso varias herramientas a disposición según las características de cada tarea: home office para los puestos de trabajo que lo permitían, guardias mínimas de atención, producción responsable con extremos cuidados para los equipos de trabajo en los casos de ser una actividad exceptuada de la norma general. También se utilizaron al máximo los medios de comunicación internos para trasladar las recomendaciones de cuidado personal y familiar, y reforzar el mensaje de que “es una lucha por dar entre todos, en equipo”. Además, la empresa dispuso un adelanto de sueldo para todos sus empleados, que permitiera hacer frente a algún gasto extra que provocara la pandemia.

Estar cerca con nuevas tecnologías

En síntesis, todas las medidas deben apuntar al cuidado de las personas. Es ahí donde radica la gran diferencia que marcan las empresas y sus líderes para que sus colaboradores se sienten protegidos. Se trata, por más simple que parezca, de considerar a los empleados como personas que, por diferentes situaciones, comparten un espacio laboral. A partir de este pensamiento, todas las acciones fluirán en la dirección correcta y reforzarán el compromiso de los colaboradores con su organización; en consecuencia, su desempeño se verá alineado con los objetivos de la empresa.

El empleador debe aprovechar estos tiempos para seguir de cerca a su equipo, a pesar de que ninguna tecnología, por más eficiente que sea, reemplaza al “cara a cara”. Dar lugar a la cercanía desde otra perspectiva, preocuparse por el entorno de cada empleado, preguntar cómo está llevando la cuarentena, son actos fundamentales. También, profundizar en hábitos saludables de teletrabajo. Es probable que se haya innovado en este tipo de labor en algunas organizaciones y se dispare un cambio de paradigma en relación al “trabajo desde casa”.

Las acciones de recursos humanos para el cuidado de las personas son amplias, independientemente del contexto. El buen trato, el respeto de las condiciones de contratación acordadas, las posibilidades verídicas de crecimiento, las condiciones saludables de trabajo, la contención en momentos difíciles y la escucha activa deben estar presentes en lo cotidiano. El contexto actual obliga a pensar aún más en ellas y a tomar medidas inmediatas para acompañar a los colaboradores frente a una situación de esta magnitud, donde la incertidumbre está instalada.

También hay que contemplar que los empleados puedan proteger a sus familias. ¿De qué forma? El empleador debe empatizar con ellos en relación a cómo le gustaría que lo trataran si estuviera del otro lado. El resto decantará solo y traerá satisfacciones a largo plazo cuando esta circunstancia se convierta en anécdota y esté presente en la ronda de mates de una mañana cualquiera.

 

Fecha: 4 de abril del 2020

Mirá la nota original en Clarín

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