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Aplicar neurociencia en la empresa agropecuaria puede ser un factor importante para enfrentar a la coyuntura actual

 

Recomiendan poner foco en la estructura de la empresa agropecuaria para afrontar la coyuntura de otra manera.

El primer encuentro anual de Az Group invitó a salir por un momento de la coyuntura para pensar en la empresa desde una óptica distinta y reflexionar sobre la toma de decisiones.

 

MIRAR LA ESTRUCTURA

Alberto Galdeano, Coordinador Grupo Pensamiento Estratégico de CREA, destacó la actualidad compleja del país como una oportunidad para pensar en la estructura de la empresa: «De la estructura que tengamos va a depender cómo pasamos esta coyuntura».

En este sentido, es un buen momento para «definir los cambios estructurales que tengo que hacer en la empresa, para poder reconstruir y quedar más fuertes».

Entonces la pregunta pasa a ser, ¿cómo se trabaja en la estructura? «Es crecer, incrementar la capacidad de crear valor», destaca Galdeano. «Si quiero transformar la empresa tengo que trabajar en cosas que cambien la estructura de la empresa», esto es «bajar un poco el volumen de la radio, que genera un clima adverso».

El asesor de CREA recomendó «no usar el contexto para no trabajar en la estructura y cambiar las preguntas para evaluar la situación», para enfocarse en «el 20% de las cosas que generan el 80% del resultado».

Por otro lado, se debe definir la línea estratégica: «Es un esfuerzo adicional, debemos comprometernos en algo adicional que transforme a la empresa. Si no encaramos esto la empresa no trabajó sobre la estructura».

«¿Se acuerdan la campaña 2008/09? Arrancó con la 125, las retenciones y todos se enfocaron en la coyuntura, cuando el impacto de la sequía fue mucho más grave«, ejemplificó.

Galdeano compartió también las preguntas que se debe hacer la empresa.

Para atender la coyuntura se debe tener en cuenta: ¿Cuál es la estrategia? ¿Qué creo que va a pasar? ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo proteger la liquidez? ¿Cómo gestionar/asegurar las partidas presupuestarias? ¿Cómo resguardar los activos? ¿Cómo aprovechar relaciones de precios? ¿Qué variable tiene más impacto?

Y una de las más importantes dentro de la coyuntura: ¿Qué experiencias hay en mi red?

Por otro lado, para enfocarnos sobre la estructura las preguntas son las siguientes: ¿Cómo se decide en la empresa? ¿Quién decidirá en la empresa? ¿Están preparados? ¿Puede gestionar otro mi empresa? ¿Cómo continua esta empresa? ¿Cuál es el perfil de riesgo de la empresa? ¿La empresa tiene la diversificación apropiada? ¿En qué moneda está mi patrimonio? ¿Qué tan robusta y/o flexible es la estructura? ¿Qué hay que reestructurar?

En definitiva, para atender la estructura se debe enfocar en, ¿qué es lo mejor para la empresa?

NEUROCIENCIA APLICADA AL AGRO

El otro aspecto que no se suele tener en cuenta, pero puede ser importante para la actualidad y futuro de la empresa es entener cómo funciona el cerebro a la hora de decidir, y las emociones que engloban esto.

El tema fue abordado por la Coach Ontológica Nora Sassot, con una presentación que trató a la neurociencia aplicada al agro.

En primer lugar, se debe tener en cuenta cómo funciona nuestro cerebro. Para esto Sassot se enfocó en dos áreas: corteza prefrontal (razón) y el sistema intuitivo emocional (supervivencia).

«Son claves para la toma de decisiones e interactúan entre si todo el tiempo, salvo en casos especiales que implica la supervivencia con alto riesgo inmediato», explicó.

En este sentido, las decisiones de calidad dependen en gran parte del potencial que tenga la corteza prefrontal.

«Tenemos que saber elegir en qué camino queremos transitar, ver en qué situaciones nos conviene frenar», recomendó al momento de analizar la actualidad.

Es importante tener en cuenta que «no existe momento de neutralidad emocional». Por ello es importante aprender a registrar la emoción, recolectar la información y fundamentar los juicios: «Ver qué nos pasa y cómo nos estamos sintiendo».

Sassot compartió cuatro pasos para gestionar la emoción en la toma de decisión.

Esto es importante dado que «el factor decisivo a la hora de determinar cuál de los dos sistemas será el conductor de nuestra mente es la gestión de nuestras emociones».

Primero

«Si hay un hecho y debemos tomar una decisión, lo ideal es posponer la decisión o evitar el hecho o acontecimiento»

Segundo

Cambiar de interpretación. Esto incluye tener un fundamento detrás del juicio que hacemos de la situación.

Tercero

Gestionar la emoción: «Las opciones son dejar pasar el tiempo, cambiar la emoción o apelar a la razón».

Cuarto

Recién cuando logré los pasos anteriores paso a la acción. «La decisión es una declaración, cuanto más fundada este mejor».

En conclusión, es clave ver cómo la coyuntura nos lleva a toma de decisiones: «Salgo a vender porque se disparó el dólar», ejemplificó.

De igual manera, no quiere decir que todas las decisiones se tomen de manera racional, sino que la clave será entender la gestión de las emociones, que van a seguir teniendo su participación.

«La propuesta es empezar a regirnos por un mundo más prefrontalizado. La calidad de la toma de decisiones va a estar ligada en cómo gestionemos nuestras emociones«, concluyó.

 

Nora Sassot en el encuentro anual de Az Group 2019

Mirá la nota original en AGROFY

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