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Publicado en Revista CREA

Por Diego Pasi, Analista de AZ Group

La campaña que termina a nivel país arrojó buenos números en términos productivos, sin embargo, quedó un sabor amargo respecto a los precios con los que se inició y finalmente con los que se cosechó. Si nos trasladamos al pasado, en mayo de 2018 el precio promedio de la soja a cosecha  (mayo 2019) en el Mercado a Término de Buenos Aires fue de 298 u$s/t. y, en oportunidades por encima de los 300 u$s/t., de hecho, varias empresas han cerrado algún canje o un determinado porcentaje de venta a estos valores. El maíz abril 2019 sobre Rosario, por su parte, promedió los 176 u$s/t., mientras que el trigo diciembre 2018 cotizó 188 u$s/t. Precios atractivos para comenzar una nueva campaña en momentos donde la sequía 2017/18 complicaba a muchas empresas. Parados en mayo de 2018, los márgenes proyectados para el ciclo 2018/19, para una empresa de la zona de Carmen de Areco, en campo alquilado, arrojaban rentabilidades del 18 % en soja, 14% en maíz y el trigo/soja de segunda el 36% antes de impuestos. Hacía varias campañas que no se iniciaba un ciclo con tan buena perspectiva de precios a cosecha.

Con el transcurso de los meses varias cosas sucedieron en el medio, por un lado, la economía del país sufrió una gran devaluación, se reinstalaron los impuestos a las exportaciones. Siendo el mismo de 4 pesos por cada dólar que se exporte, con un límite del 12%, mientras que para la soja el límite es del 33% en sus derechos de exportación. Además, el conflicto entre Estados Unidos y China generó bajas en los comodities agrícolas, a lo cual se le sumaron buenas producciones en Estados Unidos y un clima que en Sudamérica acompaño a los cultivos. Esto llevó a que los precios no pararan de bajar, con excepción del trigo, que logró sostenerse en el mercado local.

Como se observa en el gráfico, tanto el maíz como la soja redujeron su valor notablemente hasta su cosecha, generando grandes pérdidas de rentabilidad en las empresas agrícolas. Esto se acentuó aún más en las empresas de campo alquilado, que inicialmente pagaron arrendamientos a valores superiores a los que terminaron vendiendo en cosecha y, no calzaron sus ventas contra la fijación del alquiler. Por suerte los rendimientos atenuaron dicho impacto.

Evolución de precios campaña 2018/19

A modo de ejemplo se menciona un caso para la zona de Carmen de Areco, donde sobre un arrendamiento del 13 qq/ha, los números planteados fueron en baja. Inicialmente, se realizaron los márgenes con un precio a cosecha de 300 u$s/t., un rendimiento de 35 qq/ha. y el mismo arrojaba una rentabilidad del 18% antes de impuestos. Los precios como mencionamos fueron en baja, hasta que en noviembre con los cultivos ya implantados el margen descendió a una rentabilidad del 6,3%, principalmente por un precio a cosecha de 245 u$s/t., y arrendamientos que no fueron calzados.

Pasaron los meses, el clima por suerte jugó a favor y el rendimiento promedio alcanzó los 41 qq/ha., mejorando el margen en una pequeña proporción, pese a la caída de los precios a cosecha.

Evolución del margen soja 2018/19

Para el caso de la soja, aún resta por vender gran parte de la cosecha, a la espera de una mejora en los precios.

Para el caso del maíz, la situación fue muy similar, ya que se iniciaron los números con 80 qq/ha. de rendimiento esperado y un precio a cosecha de 176 u$s/t., lo que arrojaba una rentabilidad esperada del 21%.

Con el transcurso de los meses, impuesto a las exportaciones mediante, el precio descendió a noviembre en torno a los 140 u$s/t., lo que generó una baja muy fuerte en la rentabilidad esperada. El clima acompaño durante los meses críticos y el rendimiento final obtenido fue de 89 qq/ha, lo que generó una rentabilidad del 8%, a un precio de venta en cosecha de 135 u$s/t.

A diferencia de la soja, en maíz fue mayor la venta a cosecha, por lo que se generaron precios promedios de venta de 148 u$s/t. por el 100% del maíz destinado a venta, que era de primera fecha.

Para ver el impacto de mejorar la venta, de una rentabilidad del 8% vendiendo a 135 u$s/t. (Valor a cosecha), al real vendiendo a 148 u$s/ha, se logró una rentabilidad del 19%.

Evolución del margen maíz 2018/19

El trigo sin dudas fue el gran ganador de la campaña, a tiempo para cubrir parte de los malos números del ciclo 2017/18. En este caso, se iniciaron los números los cuales arrojaban la mejor rentabilidad sobre capital invertido, en conjunto con una soja de segunda.

Evolución del margen trigo/soja 2018/19

Para el presente caso, se planteó inicialmente un rendimiento de trigo de 38 qq/ha, que no arrojaba rentabilidad positiva, asignándole el 50% del arrendamiento de 13 qq/ha de soja, incluso con un precio de 188 u$s/t. Por el contrario, la rentabilidad se lograba con la soja de segunda, presupuestada en 25 qq/ha. y a 300 u$s/t.

Con el transcurso de los meses el precio se mantuvo y las perspectivas de una mejora en los rindes fueron haciéndose realidad, hasta finalizar en 41 qq/ha, 1100 kg. más que el presupuesto. Así como se observa en el gráfico, la rentabilidad del trigo finalizó en el 49%, antes de impuestos, vendido a un promedio de 198 u$s/t. en este caso las ventas fueron distribuidas a lo largo del ciclo productivo.

La soja de segunda se presupuestó en 25 qq/ha., y dado los excesos de agua durante su siembra, el stand de plantas logrados se vio afectado, y el rendimiento final fue de 22 qq/ha, que valuadas a los precios de 220 u$s/t., arroja una rentabilidad del 12%. La menor rentabilidad es explicada por la merma en los rindes, como así también la baja de los precios, a la vez que el alquiler fue mayor por los primeros pagos del arrendamiento.

A fines de mayo, la empresa se encuentra con prácticamente todos los cultivos cosechados, el 100% del maíz esta vendido, al igual que el trigo, mientras que aún gran parte de la soja esta sin precio. Parte por alquileres, como también a la espera de una mejora de los precios. A nivel país, se da un comportamiento muy similar. El 70% del trigo ya tiene precio, mientras que en maíz ese número es del 30% similar a la cosecha de maíz temprano a nivel país. En soja, solo el 16% tiene precio cerrado a la primera semana de mayo de 2019.

Sin duda una de las enseñanzas que nos deja esta campaña es que además de los precios, hay que mirar los márgenes. Es decir, que rentabilidad me dan determinados precios y actuar en consecuencia. Cuando un determinado valor nos arroja números positivos hay que ir cerrando parte del negocio. Si bien con tanta anticipación cuesta realizar ventas, se puede avanzar en un porcentaje con Forwards y el resto con herramientas en los mercados a futuros. Por ejemplo, en mayo de 2018, un Put sobre mayo 2019 (seguro de piso) de 270 u$s/t., tenia un costo de 5 u$s/t., es decir un precio neto de 265 u$s/t. de piso. En ese caso , si la empresa hubiese hecho sus ventas a dicho valor, la rentabilidad hubiese sido del 10,7% vendiendo a 220 habria alcanzado al 34% antes de impuestos.

Muchas veces ante la decisión de vender se escucha la frase, ¿¿y si sigue subiendo??, lo que nos lleva a no tomar decisiones, pensando en lo emocional y no en los números importantes. Por eso, los mercados a futuros son una herramienta fundamental en los tiempos actuales de mucha volatilidad.

Los números con los que se inicia el ciclo 2019/20, son muy distintos a los que teníamos un año atrás. Por ejemplo, para la misma empresa de Carmen de Areco, en soja se arranca con una rentabilidad del 6%, sobre campo alquilado y 240 u$s/t. la soja mayo 2020. En el caso del maíz, con una rentabilidad del 15% con un maíz abril 2020 de 150 u$s/t. y una combinación de trigo/soja del 23% antes de impuestos. La soja es el peor margen proyectado, por lo que la estrategia a adoptar será muy diferente a lo planteado el ciclo pasado. Para la campaña nueva se podría plantear vender a precio cerrado, pero dejando la puerta abierta a posibles subas mediante la compra de opciones call hacia mayo de 2020.

Cada estrategia es diferente de acuerdo a las distintas empresas y no siempre funcionan de la misma manera. El año pasado arrancando con precios altos, se podían poner pisos altos con un costo razonable, mientras que esta campaña iniciando con valores de 240 u$s/t. de soja y una rentabilidad muy baja, para el riesgo que conlleva la actividad, lo que se busca es flexibilidad a la suba.

Por delante aún resta la evolución de los cultivos en el hemisferio norte y con ello un momento de oportunidades para realizar ventas. Posteriormente el segundo tiempo se iniciará con los cultivos en el hemisferio sur a partir de noviembre, a lo que se le suma el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, como variable ajena a la biología de los cultivos y al ritmo de twiter.

 

Lo que la campaña 2018/19 nos dejó de enseñanza para el nuevo ciclo
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