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Por Jeremias Battistoni, Analista de AZ Group.

De cara a una nueva campaña las perspectivas económicas estimulan la producción de maíz.
¿Qué variables están afectando la toma de decisiones?

Con un avance de cosecha en torno al 85% de la superficie implantada se comienza a plantear el escenario de cara a una nueva campaña. El escenario del maíz viene de una campaña marcada por los fuertes impactos de la seca, con mermas estimadas a nivel país de una del 20% para grano destino comercial. Esto deja al productor con un escenario de acotada liquidez para encarar los costos de una nueva campaña.

En su informe de agosto, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos reflejó en sus estimaciones la excelente condición de los cultivos de la campaña 18/19, con un incremento en su proyección de cosecha de maíz a 361 mill. de t. Como contrapartida, el trigo a nivel global se encuentra en la relación producción/consumo más baja de los últimos 10 años que como forrajero, puede comportarse como sustituto del cereal. Estas variables enmarcadas en un escenario de conflictos comerciales internacionales, con foco en Estados Unidos y su relación con China y el NAFTA que han generado una caída en torno a los 20u$s/t.  para maíz y 50u$s/t. en soja para las cotizaciones en Chicago.

En lo que refiere a la campaña vigente para argentina, el fuerte impacto que han tenido los déficits hídricos sobre la campaña estival han dejado perdidas en la producción estimadas en un 20% de mermas en producción maíz con destino a grano comercial y del 31% en soja, siendo los cultivos tardíos los más afectados.

Este escenario da marco a un arranque de campaña 18/19 con mayores necesidades de financiación y un entorno de tasas restringido que estimula la a financiación en dólares y el apoyo sobre las insumeras. Las oportunidades que dieron los precios en los meses de abril y mayo estimularon la relación insumo-producto y el productor se abasteció para la campaña entrante. En lo que refiere a maíz las empresas medianas y grandes están concluyendo las compras, mientras que para la oleaginosa la posición no estaría tan avanzada. En lo que refiere a costos por fijar, habrá que tener en cuenta la disponibilidad de semillas de soja, que se podría sufrir ciertas restricciones en función de lo que fue la campaña cerrada. A esto se suman posibles subas en agroquímicos, traccionadas por cuestiones ambientales en China y, más tangibles, el cierre de alquileres con un 1% de ajuste al alza y la corrección en el valor de fletes, que viene muy retrasada.

En lo que refiere a márgenes económicos, la mejora general de precios respecto a la campaña pasada enmarca la decisión de destino de superficie, siempre acotada a un plan de rotación estipulado. Con los dos cultivos estivales ofreciendo un rendimiento positivo, a priori, el maíz presenta una ventaja sobre la soja. Definida la estructura de costos de implantación, con las salvedades ya mencionadas, el foco se posa sobre la variable comercial que terminará definiendo el resultado del negocio.

Si nos referimos al precio posición cosecha, el maíz ha presentado un mayor sostenimiento en las cotizaciones. A la fecha ofreciendo valores de 161 u$s/t. para los maíces tardíos. Dicho valor se encuentra por encima de la cotización promedio de las últimas cuatro campañas y se ubica dentro de los tres mejores precios obtenidos en las últimas diez, esto en un marco de pisos estacionales.  Si bien el panorama internacional no es favorable al sostenimiento de los valores, con un Estados Unidos muy competitivo, son positivos y pueden empezar a captarse.

Para el cultivo de soja, el análisis general de márgenes proyectados también es favorable, aunque no en los niveles del maíz. Con una posición cosecha que llegó a ofrecer 310 u$s/t. pero las condiciones internacionales tuvieron un fuerte efecto llevándola a 270 u$s/t. Con estos valores, los márgenes, si bien no se vuelven negativos, quedan bastante restringidos en algunas zonas.

Se presenta un resumen de márgenes proyectados para las principales regiones productivas. Con rindes de tendencia, la diferencia entre el precio de indiferencia y el precio de referencia expresa la renta. El precio dolor expresa el precio de venta requerido para obtener una renta del 20% sobre la inversión.

La intención general es un aumento en la superficie de maíz (7,4% conforme la Bolsa de Cereales) en un año con perspectiva climática de niño, favorable a los cultivos. La decisión final deberá tener en cuenta la situación financiera con la que llega cada empresa a la implantación. El panorama es favorable para los dos cultivos, con una renta esperada superior para maíz, pero con requerimientos económicos 25% superiores. Los menores requerimientos financieros de la soja le dan mayor reacción ante una mejora en los precios. Trabajar con precio objetivo para captar oportunidades se vuelve cada vez más importante.

Escenarios para la campaña estival 2018/19
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